7.1.14

Después de 14 años, las consolas de videojuegos regresan a China.


La prohibición de las ventas se dio en el 2000, cuando las autoridades citaron la afectación de la salud mental de los jóvenes por las consolas.

China anunció la suspensión temporal de una
restricción a la venta de consolas de videojuegos en el país, con lo que Nintendo, Sony y Microsoft podría entrar al mercado más grande del mundo por primera vez en 14 años.

La suspensión de la medida permite a empresas extranjeras fabricar consolas en la zona de libre comercio de Shanghái y venderlas en el resto del territorio tras una inspección de autoridades culturales.

Las autoridades chinas no dieron más detalles sobre cómo operará la suspensión ni cuánto tiempo durará.

Sin embargo, el reto que enfrentan las compañías es enorme, ya que su ausencia significó la creación de una industria donde los videojuegos se juegan en PCs, ya sea como programas o en línea, y en dispositivos móviles. Se estima que el sector representó 14,000 millones de dólares en 2012.

Roger Sheng, director de la firma de investigación Gartner dijo a Reuters que "si Sony y Microsoft se quieren expandir en China, deben pensar en cambiar su modelo de negocio, y estudiar el éxito de proveedores de juegos por internet, donde los juegos son gratis, pero cobran por algunos complementos".

Además, un "gamer" promedio en China tiene un ingreso mensual de 4,000 yuanes (634 dólares), lo cual representa una limitante para comprar una consola como el Xbox One de 500 dólares o un PlayStation 4 de 400 dólares.

"Comprar un juego de 200 o 300 yuanes (33 o 50 dólares) es imposible o impensable para un jugador normal como yo" dijo Tang Anqi, un universitario de 23 años, a Reuters.

Adicionalmente al precio, las fabricantes de consolas se enfrentarán a la presencia de sus propios productos en el país de manera ilegal, los cuales generalmente se encuentran modificados para permitir jugar títulos piratas o descargados de internet y quemados en un disco.

Las fabricantes del Wii U y PlayStation recibieron la noticia con dudas y cautela, ante la falta de detalles de las autoridades.

Yasuhiro Minagawa, gerente de relaciones públicas de Nintendo en Japón dijo que la noticia oficial cambiaba poco de lo que se sabía desde septiembre, cuando la posibilidad de suspender la prohibición se mencionó por primera vez.

"Aún no sabemos exactamente qué podremos hacer en Shanghái, y luego en el resto de China. Tanto con el hardware como con el software tenemos mucho evaluar, así que no podemos decir nada concreto", dijo Minagawa a Reuters.

"Reconocemos que China es un mercado prometedor, y seguiremos estudiando la posibilidad", se limitó a decir Satoshi Nakajima, vocero de Sony.